EL TRISTE FINAL DE LOS MILEI

**EL TRISTE FINAL DE LOS MILEI: EL PUEBLO RECLAMA JUSTICIA EN LAS CALLES**

En una jornada marcada por la indignación y el rechazo, el presidente Javier Milei se ha visto obligado a huir de las calles que una vez pensó que podría conquistar. En un dramático giro de los acontecimientos, el gobierno ha perdido no solo el control del mercado y del Congreso, sino también la confianza del pueblo, que ha salido masivamente a expresar su descontento.

Las protestas estallaron en Junín, donde Milei, rodeado de un pequeño grupo de seguidores, fue recibido con gritos de “¡chorro!” y “¡fuera!”. La situación se tornó caótica cuando los manifestantes, cansados de las políticas que han dejado a muchos en la pobreza, comenzaron a lanzar objetos y a exigir justicia. La violencia se intensificó, y el presidente, incapaz de manejar la crisis, se vio obligado a escapar en una camioneta, mientras el pueblo lo perseguía, clamando por respuestas.

La falta de empatía del gobierno ha sido evidente. Las acusaciones de corrupción y mal manejo de los fondos públicos han llevado a la gente a un punto de ebullición. La respuesta de Milei y su equipo, que descalificaron a los protestantes, solo ha avivado más la ira popular. “Son discapacitados”, dijo uno de sus voceros, como si eso fuera un insulto. Pero el verdadero insulto ha sido la gestión de un gobierno que ha recortado pensiones y ha dejado a los más vulnerables sin apoyo.

La situación es crítica: las redes sociales estallan con críticas, y el 91% de los comentarios sobre Milei son negativos. El pueblo ha hablado y ha dejado claro que no tolerará más abuso. La pregunta ahora es: ¿qué pasará con un gobierno que ha perdido la calle, el Congreso y, lo más importante, la confianza de su gente? La respuesta parece clara: el ciclo de Milei podría estar llegando a su fin.