Rachel Zegler ha sido objeto de intensas críticas tras el fracaso de la nueva adaptación de Disney de “Blancanieves”. En menos de una semana desde su estreno, la película ha registrado la apertura de taquilla más baja para un filme de acción en vivo de Disney, lo que ha llevado a un juego de culpas entre los fanáticos y la industria. Desde que Zegler se convirtió en el centro de atención, sus comentarios sobre la película original y su enfoque político durante la promoción han desatado un torrente de reacciones negativas.
A pesar de que muchos apuntan a Zegler como la principal responsable de la controversia que rodea a la película, otros argumentan que Disney también comparte la culpa. La compañía eligió a Zegler para el papel, anunciando su compromiso con la diversidad al presentar una “Blancanieves woke”. Sin embargo, muchos críticos consideran que el guion de la película subvirtió el mensaje del clásico, lo que generó más descontento entre los seguidores de la historia original.
A medida que las críticas se intensificaron, Disney se vio obligado a intervenir y aconsejar a Zegler que moderara sus declaraciones, especialmente después de que ella hiciera comentarios políticos en redes sociales que, según la empresa, podrían perjudicar la promoción del filme. A pesar de las advertencias, Zegler mantuvo su postura, lo que llevó a un aumento en la polarización en torno a su figura.
El debate no solo se centra en Zegler. Algunos defensores del cine y de la cultura se han apresurado a culpar a Gal Gadot, la coestrella de la película, por el fracaso. Argumentan que su nacionalidad israelí y su servicio militar en las Fuerzas de Defensa de Israel han generado un boicot injusto contra la película. Sin embargo, muchos críticos han señalado que la controversia generada por Zegler tuvo un impacto significativo en la percepción pública y en la taquilla.
En última instancia, el fracaso de “Blancanieves” es un reflejo de la complejidad de la industria del entretenimiento actual, donde las cuestiones políticas y la representación juegan un papel crucial en la recepción del público. A medida que la situación se desarrolla, queda claro que tanto Zegler como Disney deben afrontar las consecuencias de sus decisiones en un entorno cada vez más crítico.